lunes, 30 de julio de 2012

Amor aparente


Queridos,

Mamá, Papá y Álex:

Si estáis leyendo esta carta será porque me habré ido. Sin embargo, me gustaría contaros por qué, creo que os debo una explicación por haceros sufrir así.


A los 17 años comencé ha salir con un chico, Esteban. Era un chico muy encantador. Cada día, me demostraba el amor que sentía por mí. Yo obviamente me sentía muy alagada, sobretodo el día en que me organizó una cena romántica en la playa. Ese día fue uno de los mejores que viví. Vino a buscarme, me vendó los ojos y cuando me quiso quitar la venda me encontraba en la arena, junto al mar, y había una mesa con dos sillas, velas, flores y mi plato favorito...

Estábamos muy enamorados. Todo siguió igual hasta que un día se arrodilló ante mí y abrió una pequeña caja con un anillo precioso, con un gran diamante dentro.
Nos casamos. Eso ya lo sabéis, estuvisteis en la boda.

Llevábamos 2 años viviendo juntos, pero después de casarnos, 4 meses más o menos, comenzó a comportarse de forma diferente. Ya no era tan atento conmigo, casi ni hablábamos. Yo le hablaba, le abrazaba, le decía cuanto le amaba, pero el no hacía más que una falsa mueca.
Pensé que había hecho algo mal, y se lo pregunté. Me respondió: "No seas pesada, ya bastante tengo con el trabajo". "Yo también trabajo y no por eso he dejado de quererte" le respondí, con lágrimas en los ojos.

Ese día no volvimos a hablar. Cada vez volvía más enfadado del trabajo, pero un día no pude aguantar más y lo reprendí. Le intenté sonsacar el por qué de su extraño comportamiento y me golpeó. Me rompió el labio, y comencé a llorar.

No le dirigí la palabra en varios días. En el trabajo me preguntaban que me había pasado, pero mentía diciendo que tropecé, sin embargo, dejaron de creerme cuando más adelante, Esteban cogió la manía de pegarme todos los días. Intentaba defenderme pero era mucho más fuerte que yo.

Pedro, un gran amigo mío desde que comencé a trabajar en esa empresa, me dijo que denunciara a Esteban, que no podía seguir dejando que me pegase. Después de salir del trabajo, Pedro me acompañó a poner la denuncia, pero me arrepentí por el camino, pensaba que Esteban podía cambiar. Fui con Pedro a tomar un café y hablamos durante horas.

Durante casi un año, me libraba de algunas palizas gracias a los cafés que me tomaba con Pedro. Ains, Pedro..., era tan amable, tan bueno. Además, era muy guapo y un cuerpo que, bueno ya me entendéis.

Un día, Pedro me preguntó: "¿Te fugarías conmigo?". "Sí" le respondí sin pensar, harta de tanta paliza y tanto desamor. "Prepara las maletas cuando él no esté y ven para mi casa, toma las llaves, quedamos a las 10 en mi casa, no olvides el pasaporte" me dijo Pedro. "Allí estaré" contesté con voz chiquilla enamorada.

Al día siguiente, a las 10 estuve en casa de Pedro. Él llegó nervioso, cogió una maleta y unos billetes de avión que tenía en la mesita y me dijo que debíamos irnos. Ese mismo día cogimos el avión y nos fuimos del país.

Más tarde me enteré de que Esteban había muerto. La casa donde vivíamos salió ardiendo y me dieron por muerta, siento no haber podido avisaros antes, lo siento de verdad.

Aunque tengo la certeza de que Pedro es el responsable del incendio, no le guardo rencor. Es más, me casé con Pedro y somos muy felices. He encontrado mi verdadero amor, y mis amorcitos Julia y Juan, nuestros hijos. Os envío fotos adjuntas a esta carta y la dirección donde podéis venir a visitarme. Espero veros pronto.


Os quiere,



Sándra.





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