domingo, 6 de agosto de 2017

Desbocada. Capítulo 5

Adrián se fue con su acompañante a su casa. Cuando llegaron, éste la invitó a pasar y le ofreció algo de beber. Sirvió vino para los dos. Mientras se lo bebían, le enseño toda la casa y las tierras, era una buena copa de vino.

Se llevaban muy bien, siempre tenían de que hablar y se lo pasaban bien juntos. Estuvieron horas andando por los terrenos de Adrián. Comieron juntos y por la tarde fueron de nuevo al pueblo para que la chica se comprase ropa, pues iba a pasar una larga temporada viviendo con Adrían.

Cuando terminaron las compras ya era de noche y aprovecharon estar en el pueblo para cenar en un buen restaurante.
Mientras cenaban, se dieron cuenta de que la gente no paraba de mirarlos y murmuraban. "Que gente mas chismosa", pensó Adrián.

Tras la cena, cabalgaron juntos hacia el hogar, donde descansaron toda la noche.


Mientras tanto, Ángela estaba muy nerviosa en su casa, esperando que el extraño hombrecillo fuera a contarle todo. No hizo más que dar vueltas por la casa como una lunática toda la tarde. Ni siquiera tuvo apetito para almorzar, e incluso cenar.

Pasadas las 11 de la noche escuchó que llamaban a la puerta. Corriendo se fue a ver quien era.

- ¡Por fin llegas! - le dijo Ángela al extraño hombrecillo.
- Hasta ahora he estado con la tarea, señorita.
- Pues venga, cuenta. He estado toda la tarde esperando que llegaras. Deben de hacer horas que terminaron su...., CITA.
- Se equivoca, su cita aun no ha terminado. Siguen juntos en casa del joven apuesto. - le dijo el extraño hombrecillo con un tono maquiavélico.
- Seguro que intentará tomar de ella lo que yo no le dejé tomar. Que asco de hombres. Sois todos iguales. - dijo Ángela, indignada.
- Le contaré todo lo que pasó. ¿Por dónde empiezo? Ah, sí. Cuando usted los vió marchar, fueron a su casa. Le enseñó la casa y los terrenos. Estuvieron hablando y riendo todo el día. Comieron juntos y se miraban como un par de tortolitos, jejejejeje. Luego fueron a comprar ropa para ella y cenaron en el restaurante mas caro del pueblo.
Luego no pasó nada más. Bueno sí, volvieron a la casa del joven y ahí se quedaron. Debería de ponerse celosa, jejejeje.
- No se qué gracia la ves a esto. No la tiene.
- Desde mi punto de vista si, jejeje. He cumplido con mi tarea, ¿dónde está mi dinero?
- Ya que las noticias que me has traido no han sido de mi agrado, no me parece bien pagarte ni una sola moneda, jejejeje. - se burlo Ángela.

Le cambió la cara al extraño hombrecillo, se puso entre enfadado y triste a la vez. Pero no le duró mucho la expresión de su rostro cuando vió que la chica tenía en la mano una bonita bolsa que parecía contener monedas dentro. Ella le lanzó la bolsa y se despidió del extraño hombrecillo.

Rabiosa, triste y decepcionada se encerró en su habitación y se puso a pensar en un plan para descubrir quién era esa chica que quería robarle a su hombre, y luego destruirla, hacerla desaparecer.

Al día siguiente, Ángela estaba de buen humor. Todos estaban extrañados, porque la chica siempre estaba quejándose por todo. Desayunó y se fue al pueblo, a la pastelería que olvidó el día anterior. Compró una buena cantidad de pasteles y se fue a un parque. Se sentó debajo de un árbol y comenzó a comer pasteles. Mientras, sacó una pequeña libreta de papel y un lápiz y comenzó a escribir su venganza.

Pasó horas sentada, escribiendo terribles formas de causarle dolor a esa chica que le robó a su amado. Al final, rompió todos los papeles y los tiró con mucha ira. Se puso en pie y comenzó a caminar con paso firme y decidido hasta la casa de Adrián.

Cuando llegó pudo ver de lejos un caballo salir corriendo de la cuadra y detrás los vió a los dos. Ella estaba encima de él, tirados en el suelo de la cuadra. Le saltaron las lágrimas de los ojos y se fue corriendo, de nuevo, a través del bosque, hacia su casa.

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