domingo, 6 de agosto de 2017

Desbocada. Capítulo 4

Ángela corrió hasta llegar a su casa. Entró dando un buen portazo y luego apoyó su espalda y trasero en la puerta ya cerrada.
Pasaron unos minutos hasta que recobró el aliento. Se dirigió a la cocina para beber agua.
En la cocina se encontró a su padre dando unas indicaciones a la cocinera. Al ver la cara de su hija no puedo evitar preguntarle.

- ¿Qué te ocurre Ángela?, te veo un poco alterada, y sudada.
- Ese imbécil de Adrián, me besó y me toco las tetas. - le contestó a su padre.
- ¡¿TE TOCÓ LOS PECHOS?! No quiero que vuelvas a ver a ese hombre. Ahora mismo voy a tener una conversación con ese tipejo. Jamás pensé que sería capaz de hacer algo así.

De repente, sonó el timbre, alguien llamaba a la puerta.
Salieron, padre e hija a ver de quién se trataba. Cuando abrieron la puerta se quedaron perplejos. ¡Era Adrián!

- ¿Cómo te atreves a venir aquí después de lo que has hecho? - bramó Jorge Robleda.
- Yo no he hecho nada señor, solo vengo a ver a su hija, estábamos..., bueno, ¿cómo decirlo...? Salió corriendo de repente y no se que pudo importunarla esta vez - respondió Adrián.
- A lo mejor tocarle los pechos como un pervertido es una buena explicación para que salga corriendo. - respondió en tono irónico y enfadado Jorge.
- ¿Le has dicho a tu padre que he tocado las tetas? Estás loca, eso no se le dice a un padre, ahora querrá matarme o algo. Creía que teníamos algo, solo me dejé llevar por la situación..., bueno da igual. Mis mas sinceras disculpas a los dos. No les molestaré mas.  - explicó Adrián antes de marcharse.

Jorge cerró la puerta y miró de forma severa a su hija.

- Tiene razón, esas cosas no se le dicen a un padre a no ser que sea grave. Está muy mal lo que ha hecho pero deberías saber diferenciar entre un pervertido y tu novio excitado.... - dijo Jorge a su hija con un tono cansado.
- ¡NO ES MI NOVIO! Solo me gusta un poco. Me pudo el enfado. Nos gustamos..., ¡pero no debería haberme tocado ahí tan pronto!. - dijo Ángela enfadada y se fue a su habitación a descansar.


Pasaron unos días hasta que se volvieron a encontrar. Fue una mañama, en el mercado. Ángela buscaba una pastelería que le habían recomendado. Sin embargo, olvidó su misión cuando vió a Adrián hablando con una chica alta, hermosa y joven. Con cabello largo y oscuro. Ojos verdes y piel morena. ¿Quién es esa joven? ¿Acaso quería robarme a mi hombre?

- ¿Mi hombre? ¿En qué estoy pensando? Estoy hablando sola. Me estoy volviendo loca por ese idiota pedante.

Adrián y la misteriosa joven montaron en sus caballos y se fueron lentamente.

- Mierda, mierda, mierda. Se van en caballo, así no les podré seguir. Y si les sigo a caballo me verán. - decía Ángela, hablando sola aún.
- Si quieres puedo seguirles yo, ver que hacen y luego te lo cuento todo. Por un módico precio. - le sugirió un extraño hombrecillo con cara de sátiro.
- Está bien, trato hecho, vé y luego cuando sepas todas las fechorías a las que han dedicado todo el día, vienes a mi casa y me las cuentas. Así sabré de que tipo de hombre me he enamorado. - dijo Ángela con convicción.
- Hasta luego señorita. Iré a informarla esta noche, tenga preparada una suma considerable, o sino, la información no llegará a sus oídos. Jejejeje. - le dijo el extraño hombrecillo.

Y así el hombrecillo se fue tras Adrián y Ángela se marchó a su casa a esperar, ansiosa, el resultado de la misión espía.



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