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jueves, 26 de octubre de 2017

Abeja de juguete

Juana trabajaba como limpiadora. Una de las casas donde iba a limpiar vivía un matrimonio. El matrimonio tuvo hacía años un hijo, que nació muy enfermo y acabó muriendo a los 7 años de edad.
La casa era grande, tenía una gran entrada, un pasillo que comunicaba el salón, la cocina, el baño, las escaleras a la planta superior y la entrada al corral.

El niño fallecido tenía muchos juguetes que sus padres le habían comprado y hecho. Había uno en concreto que le gustaba mucho, y se pasaba horas jugando con él. Se trataba de una abeja en un alambre, que al darle la abeja bajaba y subía  por el alambre.
Cuando el chico murió, su madre puso la abeja en la entrada de la casa porque aseguraba que el niño seguía por allí, su espíritu seguía allí con ellos.

El hijo de Juana iba a ayudar al hombre de la casa con los animales todos los días. Siempre que pasaba por el pasillo le daba a la abeja para que subiese y bajase. Cuando le preguntaban por qué le daba siempre contestaba que un niño le pedía que le diese.

Un día, el hijo de Juana pasó con un cubo en cada mano y no pudo darle a la abeja, y la abeja comenzó a moverse como si le hubiese dado. Ellos no se asombraron porque ya habían notado antes cosas similares.

Pasó el tiempo y la dueña de la casa habló con su marido sobre despedir a Juana, porque ya no necesitaban sus servicios. Entonces, se le manifestó su hijo y le dijo: "¡NO LES ECHES!".
Según lo explicó la mujer, su hijo no quería que Raúl, el hijo de Juana dejase de ir allí. Juana también le explicó que alguna conexión había entre ellos, que debían de haber hablado porque Raúl hablaba en sueños y decía cosas sobre el niño, cosas que hablaba o hacía con él. 





Es increíble como algunas personas pueden percibir ese lado de la realidad. A veces siento envidia, aunque sería raro ver muertos. Cómo saber si es real o no. Que complejo es el mundo y que simple lo vemos.

jueves, 19 de octubre de 2017

Baúl

María se crió en un orfanato, después de que su familia desapareciera tras la guerra. En el orfanato hizo varias amigas. Con una de esas amigas se llevaba mejor que con las otras. Esta amiga estaba enferma, y sabía que iba a morir, pero no le contó nada a María, para que no se pusiera triste.
La chica tenía un baúl de madera muy bonito que a María le encantaba. Era un simple baúl de madera donde la chica guardaba sus jabones, maquillaje y más cosas de niñas pequeñas.
Un día le dijo a María que cuando muriese, se quedase el baúl y María le contestó que no dijese tonterías, que no se iba a morir, que saldrían juntas del orfanato cuando tuviesen edad.
A la mañana siguiente, la amiga de María amaneció muerta y la directora del orfanato, tras el entierro, se llevó las pertenencias de la chica.
Días más tarde la directora fue a ver a María y le dio el baúl que su amiga le había regalado. La directora no quiso tocar el baúl más, así que se lo dio a María en una bolsa y se fue.

Muchos años después, María se había casado y tenía varios hijos e hijas. Mar, su hija, vio un día el baúl y le gustó, así que María se lo regaló. Mar aceptó el regalo y se lo llevó a la casa. Cuando estaba metiendo sus cosméticos en el baúl sintió un extraño malestar. Eso le sucedía cada vez que se acercaba al baúl así dos días después de haberlo obtenido, se lo devolvió a María.

Tiempo más tarde, Juana, otra hija de María, apreció la belleza del baúl y María se lo regaló. Cuando Juana lo puso en su habitación, una voz de niña enfadada resonó por toda la casa gritando:

- ¡DEVUÉLVELO! NO ES TUYO, ¡DEVUÉLVESELO!

Juana, asustada, cogió el baúl y se lo llevó a su madre. Actualmente María guarda en su habitación el baúl que le regaló su amiga cuando eran pequeñas.

jueves, 12 de octubre de 2017

Aparición

Era una tarde de intensa lluvia. Raúl estaba en su tienda, trabajando. Era una tarde aburrida, porque la lluvia no invitaba a salir a ningún sitio, y parecía que la gente no tenía nada que comprar.

La lluvia no cesaba, y Raúl paseaba de un lado a otro de la tienda, pensando en cerrar e irse a casa, a ver una película, o algo. Se situó ante la puerta de la tienda y observó la lluvia.
Al rato, decidió cerrar la tienda e irse. Cuando estaba cerrando la puerta, vio a su abuelo al fondo de la tienda diciéndole:
- Raúl!!, ten cuidado.
- ¿Abuelo? - preguntó Raúl.

Asombrado, entró en la tienda para hablar con su abuelo, que llevaba años muerto. Éste deapareció y Raúl cerró la tienda y se fue a su casa.

¿Con qué tenía que tener cuidado Raúl? ¿Por qué se apareció su abuelo?

Tal vez si su abuelo no hubiese aparecido para decirle que tuviese cuidado habría sufrido un accidente. Quién sabe...

jueves, 5 de octubre de 2017

Intervención

Juana trabajaba para el doctor que llevaba el caso de su sobrino. El niño tenía 7 años cuando le diagnosticaron cáncer de pulmón y de hígado.
El día antes de ir al hospital de Sevilla, el doctor, le dijo a Juana que su sobrino no tenía ninguna posibilidad, que era imposible que se salvase. En Sevilla le extirparían el cáncer, pero era imposible sacarlo sin que quedaran restos. El cáncer es como las algas enterradas en arena, si tiras de ellas se rompen y quedan restos en la arena.

La hermana de Juana, María, estaba muy preocupada por su hijo y se pasaba el día llorando. De madrugada, partieron hacia Sevilla porque tenían que estar por la mañana temprano en el hospital.
Desde Algeciras hasta Sevilla hay un largo camino de 2 horas.
Iban por el camino tranquilamente cuando de repente vieron una luz que surgía de algo enorme delante de ellos. Sin saber por qué, el coche se paró y no arrancaba. María estaba asustada, tanto que comenzó a llorar histérica abrazada a su hijo. La luz cada vez estaba más cerca y el marido de María no conseguía hacer que el coche arrancase.
De repente, la luz desapareció y el coche arrancó de inmediato. Nerviosos por tal extraño suceso siguieron el camino y llegaron a Sevilla.

Ya en el hospital, llevaron al niño al quirófano y le operaron. Para sorpresa de los médicos, que pensaban que el niño no iba a sobrevivir a la operación, el cáncer salió entero de una pieza y el niño sobrevivió.
La felicidad inundó los corazones de sus familiares y ahora el niño es un hombre y lleva una vida normal.





jueves, 28 de septiembre de 2017

Silueta

Anoche fuimos, mi pareja y yo, a ver la lluvia de estrellas. Se veía más o menos bien, pero no es que fuera una lluvia intensa. Yo vi dos o tres estrellas fugaces, y mi novia también vio alguna que otra.
Estuvimos una hora más o menos, pero nos fuimos, porque hacía mucho frío. De camino a casa, pasamos por una estrecha carretera con matorrales a cada lado. De pronto, vimos una figura de un blanco raro. Nos quedamos extrañados, yo le dije: "¿Qué coño era eso?"

Lo que vimos tenía forma de una persona encorvada, pero no tenía cuello y era entero blanco, ese blanco extraño, y sin ropa.
Hemos vuelto de día y no hay nada allí. Ni una estatua, ni una pared,  ni nada que se parezca a lo que vimos. No se lo que puede ser eso que vimos pero podemos especular.

Para mí que fue un extraterrestre. No me parece extraño ya que por esa zona se han dado muchos casos paranormales. Mi novia, que es bastante escéptica con este tema, se creyó también que podía ser un extraterrestre. Ambos creemos que existen pero ella cree que aun no han llegado a la Tierra, sin embargo, yo si lo creo.

ESTÁN ENTRE NOSOTROS!!!

jueves, 21 de septiembre de 2017

Siempre lo será

Cuando era pequeño iba de vez en cuando a casa de mis tíos. Vivían en unas casas adosadas que parecían pequeñas vistas desde fuera, pero en realidad eran bastante grandes.
Siempre me sorprendía cuando escuchaba los gritos que venían del adosado de al lado. Pregunté a mis tíos que pasaba en esa casa. Me contaron que vivía un matrimonio desde hacía años. Una joven extranjera se había casado con un hombre mayor que ella. Desde que llegaron se escuchaba como se peleaban, como él le pegaba a ella y la hacía llorar. No la dejaba salir de la casa para nada.

Uno de esos días que estuve allí no los oí, y le pregunte a mis tíos. Me contaron que hacía una semana más o menos había ido la policía a esa casa y habían sacado un muerto. El hombre maltratador había muerto. Los días siguientes se vio como la mujer extranjera salía a todas horas de la casa a pasear, a comprar, a disfrutar; se la veía feliz.

Unos meses después de la muerte de su marido, la chica extranjera empezó a comportarse de una forma extraña. Cuando iba por la calle, a veces, gritaba horrorizada y salía corriendo para encerrarse en su casa. En otras ocasiones se la escuchaba llorar en su casa. Así estuvo durante varias semanas, hasta que un día dejo de vérsela por el barrio.

Al cabo de un tiempo, la gente se preocupo, llamo a su puerta, pero no contestaba nadie. Los vecinos que se acercaban de vez en cuando, intentaron ver por las ventanas. Para su sorpresa, vieron que estaba tirada en el suelo con muy mal aspecto. Llamaron a la policía, y la encontraron tirada en el suelo, desnuda, muerta.

La gente especuló sobre el asunto. Algunos decían que ella mató a su marido, y que este volvió de entre los muertos para vengarse. Otros dicen que se suicidó porque no podía con el remordimiento de haber matado a su esposo. Yo pienso que él volvió, y siguió maltratándola como hacía en vida, una persona que es malvada en vida, también lo es cuando muere.


jueves, 14 de septiembre de 2017

Flores

La señora Dolores iba todos los viernes al cementerio a poner flores en la tumba de su esposo. Le gustaba pasear por el cementerio para ver las flores tan bonitas que tenían los jardines. Estaba precioso, pensaba ella.
Uno de esos viernes, mientras ponía flores en la tumba de su esposo, un hombre, aparentemente joven, la saludó:
- Buenas tardes, señora - dijo el joven.
- Buenas tardes, ¿puedo ayudarle en algo?
- Sí, ¿podría poner unas pocas flores en aquella tumba? Por favor.
- Por supuesto - respondió Dolores amablemente.

Dolores siguió al hombre de cerca. A los pocos segundos de camino, Dolores se dio cuenta de que los pies del hombre no llegaban al suelo, sin embargo caminaba. A pesar de quedar perpleja ante tal situación, Dolores no dejó de caminar junto al hombre.
Llegaron a la tumba, y Dolores puso flores en ella. Al ver la foto que había en la tumba se dio cuenta de que era el mismo hombre que le había pedido que pusiera flores en ella. El hombre le dio las gracias, y Dolores vio como se desvanecía poco a poco.

A partir de ese día, Dolores llevó flores a la tumba de su esposo y a la del hombre al que otorgó, según pensó ella, la paz.



Este relato me parece muy interesante. Ese hombre solo quería que alguien le recordase, que alguien velara por su tumba. Se topó con una mujer bondadosa que le dio la paz para poder ir a donde vayan los espíritus. Supongo que irán a algún lugar porque con la de humanos que han muerto desde que comenzó la vida, estaría el mundo petado de fantasmas.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Atrapado en la rutina

De pequeño solía ir con mi primo a casa de una mujer, Manoli, que vivía en el campo, cerca de la casa de mi abuela. Me gustaba ir allí porque tenía muchos animales; caballos, gallinas, cerdos, palomas, etc.
Pero siempre que iba, notaba cosas extrañas. Al entrar en la casa, siempre me recorría el cuerpo un frío que entraba por el pecho y salía por la espalda, como si algo pasase a través de mi.

Íbamos a la casa porque mi primo ayudaba a Manoli a dar de comer a los animales, y a limpiar el corral y demás cosas. Estar dentro de la casa no me gustaba nada, porque pasaban cosas raras.
Uno de los días que estuve allí, me fije en que cuando entramos, el jarrón de flores de la mesita de la entrada  estaba ahí mismo, pero luego cuando volvimos a entrar a la casa, después de dar de comer a los animales, pues estaba en una repisa que estaba en el otro lado del pasillo. Pensé que podía haberlo cambiado la mujer de sitio pero lo dudo porque seguía sentada en su mecedora.

Los siguientes días que fui me estuve fijando en los objetos que había en la casa, al menos en la parte de la casa por donde yo pasaba. Comprobé que siempre se movían los 2 mismos objetos, el jarrón de flores y una foto de un hombre.
Un día de tantos, mientras caminábamos mi primo y yo hacia la casa de Manoli, se lo comenté. Llegamos y se fijó él. Al volver a la casa se dio cuenta de que tenía razón y decidió preguntar a Manoli si ella se había dado cuenta. Manoli contestó:
- Es que Cristóbal, mi marido, siempre cambiaba el jarrón de flores y lo ponía al final del pasillo para que le diera más luz por la tarde a las flores, y por la mañana lo volvía a poner en la mesita. Y la foto la cambiaba de sitio para no dejar el hueco en la mesita. Ay mi Cristóbal, que le echo de menos.



Bueno, parece que el espíritu estaba tan feliz con su vida que se quedó atrapado en ella, al menos en la parte   de cambiar las cosas de lugar. Era muy extraño saber que había una presencia que cambiaba cosas de sitio tan cerca, pero tampoco me molestaba.
Muchas veces siento ese mismo frío atravesando mi cuerpo y pienso que habrá un espíritu cerca. Me gustaría al menos poder verlos para saber de quién se trata.

jueves, 31 de agosto de 2017

Alma bondadosa

Siempre he sabido que en mi familia se han dado muchos sucesos paranormales. Ver, sentir, escuchar e incluso recibir ayuda de ellos.
María estaba en casa recogiéndo un poco antes de irse a dormir. Vivía con su madre, que ya se había acostado. Terminó de recoger la cocina, y fue a recoger el lebrillo del suelo, para ponerlo sobre la mesa. El lebrillo era muy pesado, era dónde se bañaban antiguamente.
¿Y ahora cómo subo yo el lebrillo a la mesa? - dijo, hablándo para sí misma.
Yo te ayudo María. - dijo su hermano Pepe, que llevaba varios años muerto.
Entonces con la ayuda de Pepe, levantó el lebrillo y lo puso sobre la mesa.

A la mañana siguiente, la madre de María le dijo:
- María, ¿cómo has subido eso ahí hija, con lo que pesa?
- Me ayudó mi hermano Pepe - contestó María.
Y la madre, que estaba acostumbrada a tratar con espíritus, no se sorprendió.



Como dije en otra de mis entradas, hay muchos tipos de espíritu, hoy el bondadoso. Es extraño para el que nunca ha tenido trato con un espíritu. Sin embargo, para mi no lo es. A pesar de no haber visto alguno, creo firmemente en quienes los han visto, por ejemplo, mi primo pequeño le decía a su padre que no quería ir al baño porque el tío del puro estaba allí, y allí no había nadie corporeo. Mi hermano, en casa de mi abuela estuvo hablando con mi abuelo que llevaba años muerto. También jugaba con el a tirarse los cojines del sofá, como hacían cuando era él más pequeño. Los espíritus son una realidad, después de la muerte, debe de haber otra forma de seguir la vida.

jueves, 24 de agosto de 2017

Ella me persigue

Desde pequeño le he tenido cierto, temor, a las jeringuillas. Un día, pedí cita al médico para que me hiciera un lavado de oído. Que tonto fuí, no debí haberlo dejado... lo vi venir y lo dejé...

El día de la cita, llegué a la consulta. Entré y me dijeron que me sentase en un banco que había y me dijo el médico que sujetase un recipiente de metal contra mi cuello debajo de la oreja. Fue y recogió algo, un objeto de metal con forma de jeringuilla. Una jeringuilla enorme!!
Tenía agua dentro la condenada, así que me puso la jeringuilla en la oreja y me echó el agua que salía a presión y me limpió el oído. Con el otro hizo lo mismo, y como estaba mareado con el primero, el segundo fue ya un remate.
Me senté en un sillón que había allí pero de pronto todo se volvió oscuro. Volvió la luz y vi una figura negra que se acercaba a mí. Llevaba una túnica negra y una capucha que le hacía una sombra sobre la cara, por lo que solo se le veía oscuridad en ella. Tenía el brazo extendido y la mano abierta como si quiesiera cogerme. Yo estaba muy asustado así que cerré el puño e intenté pegarle. De repente desperté y el médico estaba delante mía intentando cogerme del suelo. Casi le doy un puñetazo al médico, casi.

lunes, 21 de agosto de 2017

Juguetón

La casa de Juana siempre me había resultado algo... misteriosa. Cómo podía yo imaginarme, lo que años más tarde me contaron.
Juana tenía a su hijo en la cuna dormido, mientras ella hacía las tareas de la casa; recogía y tendía la ropa, ponía otra lavadora, fregaba, etc.
De pronto el bebé comenzó a llorar y Juana bajó las escaleras para ver que le pasaba. A mitad de camino, dejó de escuchar el llanto del bebé. Llegó al salón y vio que la cuna estaba meciéndose sola y el bebé se había quedado dormido de nuevo. Comprobó la puerta que daba a la calle. Estaba cerrada. 
Tras el extraño suceso, siguió con sus tareas. Fue a guardar la ropa en el armario, pero este no se dejaba abrir. La puerta se atrancaba de vez en cuando y no había manera de abrirla. Dejó la ropa encima de la cama y fue a hacer la comida.

Por la tarde, Juana estaba trabajando, y María, su madre, se encargaba del bebé. María escucho un ruido en las habitaciones, en la planta de arriba de la casa. Subió las escaleras y entró a la habitación y vió la ropa encima de la cama. De repente, la puerta del armario se abrió, y María, que sabía que la puerta de ese armario estaba atrancada y no podía abrirse, al menos tan facilmente, dijo en voz alta:
- Eeeh, a mi no.
Y se fue abajo con el bebé.



Parece un fantasma con ganas de cachondeo. Mecer la cuna, atrancar una puerta y luego abrirla... En el mundo de los espíritus hay de todo por lo que se ve. Hay espíritus que se presentan ante alguien para despedirse porque quería hacerlo antes de morir, pero no le dió tiempo.

viernes, 18 de agosto de 2017

Presencia


De pequeño siempre íbamos mis padres, mis hermanos y yo a casa de mis abuelos a almorzar. Solían ser sábados normales, sin sucesos extraños. Hablábamos, reíamos, los periquitos que tenía mi abuela practicaban sexo mientras comíamos y armaban mucho ruido, en fin, sábado normal.

Sin embargo, uno de esos sábados pasó algo. El grifo de la cocina se habría solo, lo cerrábamos bien y se volvía a abrir. Luego, mi madre escuchó unos pasos en el piso de arriba ( la casa es de 3 plantas ), en las habitaciones y los perros estaban al principio de la escalera ladrando con fuerza hacia arriba. Todos estábamos abajo así que nadie podía estar arriba. Mi abuela subió y miró en las habitaciones de las 2 plantas superiores. Al bajar nos dijo que no había nadie arriba.
Continuamos hablando como si nada hubiese pasado. Al cabo de un rato, los perros salieron corriendo hacia las escaleras, ladrando ferozmente. Por la escalera, cayó un paraguero que había en la esquina donde la escalera giraba. Nos quedamos todos mirando con cara de susto hacia las escaleras y nos apartamos, y los perros seguían ladrando. En un instante, se hizo el silencio, los perros salieron corriendo hacia el patio y comenzaron a ladrar de nuevo cada vez más cerca de la puerta. Nos quedamos pasmados.




A veces, cuando una casa es antigua, puede tener presencias de seres que la habitaron en otra época, o puede que solo este pasando por ahí. El día que hable con alguna presencia le preguntaré.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Intruso

Sabía que los perros tienen una especie de sexto sentido que les permite detectar, ¿cómo decirlo?, presencias.

No se si los pájaros también tienen algo así pero fue muy extraño.

Todo comenzó una noche normal, en un día normal, de un caluroso verano normal.
Estaba dormido placidamente cuando escuché el alboroto.
Me levanté de la cama sobresaltado y me fui hacia la puerta. Mi pareja estaba al fondo del pasillo, asustada por el ruido. 

Procedía del piso superior así que encendí la luz de la escalera y subí.

No logré ver nada extraño, ni personas ni animales que no tuviesen su lugar el cuartillo que formaba toda la planta de arriba de la casa.
Tan solo pude ver a mis 3 pájaros, asustados, agitando las alas como si alguien intentase cogerlos.
Cuando me acerqué se calmaron y les pregunté qué les había pasado. 

Solo me miraron. Normal, los pájaros no hablan humano. Hablan pájaro.

Abrí la puerta de la azotea y me asomé a ver si había alguien o algo. No vi nada.

Cerré la puerta, apagué la luz y fui escaleras abajo. Mientras bajaba, una corriente de aire pasó por mi lado. Fue extraño. Estaba todo cerrado. No le di importancia y me fui a la cama de nuevo.

Pasó el día y volvió la noche. Volvió a pasar lo mismo. A la misma hora. Los mismos sucesos. Se repetía y ya no era normal.

Bajé la escalera y la puerta del baño se cerró de golpe.
Pero si el cuarto de baño no tiene ventanas, pensé.
En un acto de valentía o tal vez insensatez abrí la puerta que se acababa de cerrar y encendí la luz.
Nada, un cuarto de baño vacío. Lógico, ¿qué esperaba encontrar?

A la noche siguiente se volvió a repetir. Esta vez la puerta del baño no se cerró. 
Me dirigí hacia la habitació  pero escuche un ruido como de agua cayendo por un desague, mucha cantidad. 
Fui corriendo al baño y el ruido cesó. Pude oir que provenia del lavabo. Abrí el mueble bajo el lavabo. Era un hueco vacío con una repisa de madera y un suelo de losa.

Una de las losas estaba suelta, así que la levanté. Había un agujero bajo ella y un sobre en su interior. Lo cogí, puse la losa y cerré la puerta del mueble.

Me fui al salón y abrí la carta. Solo había una cosa escrita, pero cientos de veces.

¡ESTA ES MI CASA!

Completamente acojonado fui a contárselo a mi pareja. Ya éramos dos acojonados. No conseguimos dormir en toda la noche.

Al día siguiente estábamos muy cansados. Creíamos que dormiríamos por el mero echo de estar derrotados entre la falta de sueño y el cansancio de una dura jornada de trabajo.
Así fue. Sobre las 2 de la madrugada volvimos a escuchar un ruido. Me levante dispuesto a darle una paliza al fantasma, presencia o lo que fuese que estuviese fastidiando. 
No había nada. Apagué la luz del baño y me dispuse a volver a la cama.

- ¡ESTA ES MI CASA! - sonó por toda la escalera retumbando en las paredes. 

Estaba aterrorizado. Mi novia se vino corriendo conmigo al oirlo.

No sabíamos que hacer. De repente vimos una sombra bajando la escalera. Parecía una mujer mayor por su forma encorbada y la voz fría y áspera. Marqué en el móvil el número de emergencias y se lo di a mi novia y la encerré en el salón. 
La cosa que bajaba por la escalera se avalanzó contra mi. Quería agarrarme el cuello. La tiré al suelo y me aparté. Era una mujer mayor, de unos 200 años por lo menos, estaba muy arrugada.

Al cabo de unos 20 minutos llegó la policía.

Resultó ser la madre de la mujer que nos había alquilado la casa. Estaba mayor y había perdido la cabeza. No sufrió ningún daño pero nosotros pasamos la peor semana de nuestra vida.

Creer en fantasmas es peor que no creer y que existan.



La señora de la casa

Era un día un tanto extraño. Juana notaba algo extraño en la casa, pero no sabía el qué. Estaba sola con los dos niños pequeños en la casa. Ellos jugaban y ella hacía las labores del hogar. En la azotea, mientras tendía la ropa, Juana sintió como la agarraban. No podía moverse, estaba paralizada. Intentó gritar pero no podía. Miró intento ver que era lo que la agarraba, pero no podía girar la cabeza, y lo que alcanzaba de su cuerpo no estaba sujeto por nada ni nadie. De pronto, se sintió libre. Asustada fue a ver a los niños y aliviada quedó al comprobar que estaban bien.

Llegó la noche y Juana acostó a los niños. Seguía teniendo esa sensación extraña, como si hubiese algo en la casa, una presencia que la observaba en todo momento.

Se duchó y se acostó. Tendida en la cama estaba cuando de pronto sintió que los pies de la cama se hundían, como si alguien se hubiese sentado. Se asustó tanto que se tapó con las sábanas hasta la cabeza.
Con el miedo que tenía no pudo decir ni una palabra, tan solo pudo temblar. Le llegó un fuerte olor a anís, y le extraño mucho, porque no tenía anís en la habitación, ni en ninguna parte de la casa.
Al cabo de un rato sintió como los pies de la cama se volvían a su sitio. Un momento después la ventana se abría y una corriente de aire agitó las cortinas. 

Juana se destapó. Tenía los ojos lagrimosos del miedo que estaba pasando. Pero tenía que comprobar que todo estaba bien, y sobre todo, que sus hijos estaban bien. Cogió la lámpara que tenía en la mesita de noche y la empuñó con ganas. Se acercó a la ventana y miró. No había nadie. 
Retrocedió y se dirigió a la habitación de los niños. Allí no había nadie. Y de pronto, escuchó la puerta del baño. Bajó las escaleras y vio como la puerta del baño se cerraba de un portazo y una especie de corriente empujaba las cosas que había entre el baño y la ventana de la cocina. Por esta ventana salió y Juana la cerró corriendo para que no volviese a entrar.

Esa noche no pudo pegar ojo. Era normal después de lo vivido. 

Al día siguiente se lo contó a una vecina, amiga suya. Esta vecina le contó que antes de que ella viviese ahí, vivía una mujer mayor que se ahorcó un día. La mujer bebía anís todo el día, hasta que se ahorcó, borracha, acabando así con su vida.



Es increíble cómo un espíritu puede quedarse atrapado en una estancia. Cómo puede un alma vagar por el mundo de los vivos atormentándonos con su vaivén. Este mundo es mucho más de lo que parece, aunque los escépticos inventen cualquier cosa para negarlo.

Inmóvil

Este relato comienza en un sueño. Allí estaba María, soñando que paseaba por un prado de hierba verde que inspiraba vida hasta que de repente se siente inmóvil, sin fuerzas, algo la agarraba con fuerza. De repente despertó pero seguía sin poder moverse, con la sensación de que algo la sujetaba sin que pudiera moverse. Intentó gritar PEPE!!!, pero no tenía fuerzas para alzar la voz.

Al cabo de un rato, Pepe aparece por la puerta y le pregunta a María:
- ¿Qué te pasa María?
- Pepe, no podía moverme, algo me estaba agarrando, no podía hablar, te estaba llamando pero no tenía fuerzas para que me escuchases. Y ahora de repente, me ha soltado.
- María, te he escuchado gritar y he venido corriendo.
- Ay Pepe que susto.




A veces notamos sensaciones extrañas como la que María ha sufrido. Sensaciones que nos hace sentir una corriente fría atravesarnos. Visiones en una zona oscura, como una forma borrosa pero con una forma humana que se acerca. Voces que nos llaman cuando estamos solos en casa. O lo más raro de todo, los objetos que desaparecen, buscas en toda la casa y no está, preguntas y nadie lo ha cogido, pero al cabo de un tiempo, aparece!!

Sería interesante hablar con un fantasma. La de cosas que podría contar...